¿Qué deberían hacer las empresas?
La Campaña Ropa Limpia (CRL) ha elaborado unas pautas sobre qué pueden hacer las empresas para comprobar si en sus cadenas de distribución se respetan los estándares laborales nacionales e internacionales. Para más información descárgate el Código de Ropa Limpia.
Código de conducta
El primer paso que debería hacer una empresa es adoptar un código de conducta. Hay tres componentes esenciales que debería contener: que el código sea exhaustivo, que sea creíble y que sea transparente.
El código de conducta de Ropa Limpia exige que se garantice lo siguiente:
- Los derechos sindicales, incluido el derecho a un convenio colectivo
- Que no haya trabajo forzado
- Que no haya trabajo infantil
- Que no haya discriminación
- El establecimiento de un máximo de horas de trabajo
- Unas condiciones de higiene y seguridad
- Un salario mínimo
- La estabilidad laboral
Puesta en práctica del código
La adopción de un código de conducta es sólo un primer paso. El verdadero reto está en ponerlo en práctica y, a la larga, en mejorar las condiciones laborales de la compañía. La implementación del código exige poner en marcha sistemas y procedimientos de gestión que incorporen principios éticos en todas las operaciones que la compañía lleve a término. Esto incluye procedimientos que le permitan hacer un seguimiento de qué pasa a los puestos de trabajo y comprobar la fiabilidad de la información recogida. Asimismo, incluye la elaboración de planes de acción correctivos y la adopción de prácticas de compra que hagan posible el respecto de los derechos de los trabajadores y trabajadoras por parte de los proveedores;. Finalmente, incluye la cooperación con otros agentes del sector y el prestar atención a los temas que afectan específicamente a las mujeres trabajadoras.
Buscar aliados
Hace falta que las empresas se den cuenta de que la mejora de las condiciones laborales en las fábricas textiles no puede ir adelante sin escuchar e implicar a los trabajadores y las trabajadoras. Es importante que éstos y éstas estén informados/as de sus derechos y que se les dé la oportunidad de informar directamente sobre las condiciones en qué se ven obligados/as a trabajar. Esto quiere decir que las compañías deben plantearse apoyar programas de formación sobre los derechos de trabajadores y trabajadoras, desarrollar procedimientos de queja para este personal y trabajar conjuntamente con sindicatos y otras organizaciones que representen a los trabajadores y las trabajadoras afectados/as.
Por lo tanto, uno de los pasos imprescindibles que deberán hacer las empresas es entrar a formar parte de una iniciativa multistakeholder.
Derechos sindicales
La libertad de asociación y de negociación colectiva se conocen como «derechos habilitadores» que ofrecen a los trabajadores y las trabajadoras los medios para llevar a término un control a su puesto de trabajo y por poder negociar la mejora de las condiciones laborales con la dirección de la empresa. Los derechos sindicales se niegan sistemáticamente tanto ante la ley como en la práctica. También es uno de los derechos humanos sobre el que resulta más difícil hacer un seguimiento. ¿Las compañías están adoptando medidas adecuadas, de una manera proactiva, para corregir estas cuestiones?
¿Y los poderes públicos?
La presión a las firmas de ropa no puede ser una medida aislada. La CRL también exige a los gobiernos de los países productores y a las instituciones internacionales un compromiso efectivo por garantizar el cumplimiento de los convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Las limitaciones a los abusos de las empresas transnacionales no pueden venir sólo de sus medidas de responsabilidad social voluntarias. Hace falta una regulación internacional y organismos que puedan imponer su cumplimiento y que tengan capacidad sancionadora.
Por esta razón, la CRL también denuncia las políticas de países del norte y del sur destinadas a favorecer el libre comercio a cualquier precio poniendo el capital por delante de las personas.
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